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- Creemos que la Biblia es la inspiración infalible y autoritaria de la Palabra de Dios.
- Creemos en un Dios, eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
- Creemos en la deidad de nuestro Señor Jesucristo, en su nacimiento a través de una virgen, en su vida pura sin pecado, en sus milagros, en su muerte vicaria y expiatoria a través de su sangre derramada y la resurrección de su cuerpo, en su Asunción a la derecha del Padre, y en su retorno personal en poder y gloria.
- Creemos que por la salvación de los perdidos y pecadores de todas las edades, es absolutamente esencial una regeneración a través del Espíritu Santo.
- Creemos en la presencia del Ministerio del Espíritu Santo por cuya presencia el cristiano recibe poder para vivir una vida en santidad.
- Creemos en la resurrección de ambos, salvos y perdidos; aquellos salvos que se saldrán a resurrección a vida y aquellos perdidos que saldrán a resurrección de condenación.
- Creemos en la unidad espiritual de los creyentes en Cristo Jesús.
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Fundamentos bíblicos: ¿Qué de la salvación de los niños?
Creemos que la muerte de Jesús en la cruz cubre la redención de toda la humanidad, sin importar edad, si cada uno reconoce su necesidad personal de su total y completo perdón, provisto solamente a través del derramamiento de sangre, trayendo la gloriosa bendición de una vida regenerada en él.
Creemos que el Plan de Salvación de Dios, es tan simple; que un niño puede comprender su valor, lo suficiente como para experimentar totalmente su poder transformador, y al mismo tiempo vivir profundamente esta verdad, lo suficiente para salvar al más duro y pecador villano.
Creemos que cada niño nace con un propósito divino, sin importar si su concepción fue intencional o no, su santo destino fue establecido desde antes de su formación en el útero de su madre, y ellos solamente podrán encontrar completa alegría en el cumplimiento de la perfecta voluntad de Dios en sus vidas, y no es la intención de Dios que alguno de éstos se pierda. Jeremías 1:5-10, Isaías 49:1 y 5, Salmos 139, Gálatas 1:15-16.
Creemos que el trabajo expiatorio de Dios por su gracia en la cruz, cubre a niños e infantes hasta que ellos llegan a la edad de tomar responsabilidades, o de conciencia moral, la cual para algunos es tan temprana como los tres o cuatro años, y talvez en otros a los cinco o seis años, esto es algo que sólo Dios conoce y toma en cuenta en la manera en que él trata con cada individuo, según como Jesús declara en Juan 16:8-9, el pecado de no creer es el pecado que el Espíritu Santo va a condenar, y si un niño antes de la edad de responsabilidad no ha cometido tal pecado, él será protegido por el estatuto que Jesús estableció en Mateo 18:3-6, tomando en cuenta el peligro del causar “uno de estos pequeños que creen en mí, a pecar”. |
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